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España, en manos de cuatreros locales

(3074)

CÉSPED ARTIFICIAL...
Acabo de leer que el campo de fútbol donde va a jugar mañana en Salzsburgo, Austria, el Valencia C.F es de césped artificial”. ¡Y el equipo se sorprende!

Y yo digo ¡qué envidia! Cuando pienso en cosas de éstas y los periódicos me las recuerdan es cuando hablo con repugnancia de España. La cotejo con el resto de Europa y me pone de los nervios...

Llegó la democracia, y con ella se supone la libertad. Pero luego resulta que con ella vienen demasiados desencantos. La vida cotidiana y ordinaria ha sufrido un duro golpe en este deplorable sistema de gobierno tal como lo interpretan y organizan los que mandan. Especialmente a nivel local,

Pues para la ciudadanía la política central significa muy poco, salvo –sólo dos ejemplos- cuando se la mete en una guerra que no quiere o se instituye la libertad que antes no tenían de contraer matrimonio dos personas del mismo sexo.

La mayor parte de las fruiciones que van –se supone- aparejadas a la libertad política, no alcanza a la ciudadanía en la gobernabilidad del poder central; ciudadanía que, si no es imbécil, no se conforma con ir a votar a una lista cerrada cada cuatro años. Las mayores complacencias de libertad están en el mejor o peor desenvolvimiento en el trabajo y en el acceso a él; y si se me apura en el poder quejarse, denunciar o enrabietarse sin consecuencias graves para la integridad física o carcelarias. Pero lo principal, el punto álgido del nivel democrático reside en la mayor o menor satisfacción en vivir en el lugar en que se reside y en esos otros que hemos de frecuentar por razones varias. Y esto es un desastre.

Pues en este aspecto en la democracia española no reina el pueblo. Reinan los señores de la construcción que todo lo reducen a cenizas para sus fines personales grupusculares y de mafias. Y en esto, aunque hay diferencias entre los frenopáticos populares y los más calmados de otros partidos, al final todos acaban tarde o temprano sucumbiendo a la tentación de construir y de despilfarrar. Incluso el agua...

Austria, un país donde llueve cien veces más que en España, donde tienen ríos caudalosos e incluso glaciares, instala un campo de fútbol con césped artificial. España, a donde se aproxima la catástrofe silenciosa natural más grande que haya sufrido jamás, toda la libertad de la democracia, la democracia misma y los beneficios psicológicos que la democracia reporta van a parar a la determinación de regidores, concejales e instituciones a destruir y a construir patológicamente rascacielos, chalets con piscina y campos de golf sobre ecosistemas y destrozando costas y montañas. A seguir viviendo, en fin, como si aquí no pasase nada...

No compensa la simpatía, la hospitalidad, la galanura y la solidaridad de la inmensa mayoría de las gentes españolas, con unos gobernantes, principalmente locales, que o van a la política ya enfermos o enferman del mal del cemento y el ladrillo y no hay quien los pare. España, como todo país, no es el conjunto de las mayorías quejumbrosas en un momento dado. El grado de democracia está en función del grado de felicidad que procuran los regidores a los lugareños, a cada lugareño. Y España, por muchas razones y en esto desde luego y por encima de todo, ha salido perdiendo en el canje de la dictadura por la democracia pésimamente interpretada y peor ejecutada. Hay, sí, una diferencia. Antes, en la dictadura, había unos pocos que se enriquecían.

Hoy son unos cuantos centenares o si se quiere miles los que se enriquecen por la misma vía. Hemos ganado formalmente en “libertades formales”, que son eso, formales. Pero hemos perdido insoportablemente en calidad de vida. Y lo peor es que no hay esperanza. Aquí, hasta que todo reviente...
richart@telefonica.net

* A toda la información alojada por este autor, en Ibérica 2000... (A numerosos artículos...)

Insertado por: Jaime Richart (04/08/2006)
Fuente/Autor: Jaime Richart
 

          


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