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8 años intensos, en el Pirineo...

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HAY QUE VIVIR ALLÍ, EN PRIMERA LÍNEA, PARA NO PERDERSE LOS DETALLES...
Paisajes infinitos que llenarán nuestras pupilas, con noches bajo la cúpula celeste que serán todo un espectáculo de comentarios, de tertulias gratas, junto a sencillas cenas de campaña.

Estimados amigos:
El Pirineo ha sido una experiencia inolvidable que espero no haya terminado por ahora, aún nos queda mucho por hacer y por compartir.

La alta montaña es un enganche que posiblemente para la mayoría que lo pisa, les hace regresar siempre. Sus colores, sus olores, el frescor, las gentes, que a uno le embriagan y terminan envolviéndole sin remedio alguno. Emprender el camino de senderos y caminos, pronto meterán en las venas, las fragancias que emborrachan y de las que no podrás escapar. Aún no te habrás ido, ya estarás planificando para volver.

Para hacer reportajes, para conocer a fondo a sus gentes, sus costumbres, sus rincones más ocultos, sus detalles paisajísticos más bellos que cambian en cada estación del año e incluso durante un mismo día, por los golpes de luz que entre nubes y sombras se crean al instante y o las tomas, o las pierdes, hay que estar en los lugares, y en primera línea.


(Imagen cedida por Jaime Arbex - Refugio de Pineta. Bielsa)
* Refugio de Pineta (Enlaces...)

Necesité plantearme casi desde el principio (hace 6 años) que había que estar allí de forma permanente, para extraer la esencia y aprender en ese mundo tan distinto, con un clima y preparación física diferentes, puesto que me crié en las montañas de Valencia. Esto es totalmente un punto y aparte, monumental, fantástico, donde se necesitan muchísimas horas para acceder bien preparado y equipado a las elevadas cumbres, durmiendo en ellas en cualquier abrigo o esplanada donde te pille seguro, para empaparte de las increíbles salidas y puestas de Sol, y de la infinidad de panorámicas que no te dejan detener el clic de la cámara fotográfica.

El Pirineo es el techo de la Península Ibérica, con una biodiversidad de fauna y flora muy por encima de la media del país, y en eso a cada instante, te sorprende tanto animal que no estás acostumbrado a observar, cantos distintos que no te suenan por no ser habituales en las zonas donde viviste, siluetas al volar de aves con las que estas poco o nada familiarizado, vuelos a grandes alturas que deparan la sorpresa del gran Quebrantahuesos o del blanco Alimoche.

Permanecer allí necesariamente para captar muchas de las imágenes que en un simple fin de semana sería imposible disfrutar; tormentas repentinas, densas nevadas, ventiscas opacas, heladas llenas de hielos colgantes, colores otoñales amarronados que emborrachan a cada mirar, brisas que no se ven pero que se sienten desde al alma con frescura, tertulias en los bares con guardas, guías y pastores; con personajes que desarrollan hoy de forma activa, oficios antiguos que no se pierden, salvados por las arraigadas tradiciones que mantienen los duros hombres pirenaicos.

Así que me fuí a vivir en principio -dos años entre ellos-, a la zona de Artieda en el Embalse de Yesa, casi en la misma línea de Aragón con Navarra, donde nos acogieron como hijos de estos pueblos. Después fuimos cambiando de espacios. Posteriormente nuestra organización trató con numerosos empresarios que de una forma u otra contribuyeron a poner en marcha "una oficina itinerante" que nos facilitara enormemente el acceso y proximidad a muchas zonas del Pirineo.
* Oficina itinerante para la promoción del Pirineo (Enlaces...)

Con esta oficina móvil poder disponer con facilidad de más material y equipos especializados, cobijo cómodo para pasar incluso meses en muchos vallecillos, con el apoyo de numerosos refugios de montaña, para conocer a fondo los secretos que se esconden en sus bravos y vivos riachuelos que rugen en cuanto caen las lluvias deslizándose entre los cortantes peñascos, o cuando vienen los momentos en que se deshacen las nieves. Estampas del paisaje que se te meten en los sentidos y te hacen formar parte de todo aquello de una forma inevitable, para los que amamos la montaña y la naturaleza con toda la pasión.

El Valle del Aragón con los pueblos de Tiermas y Ruesta -con Los Pintanos- fueron nuestros primeros espacios donde nos movimos y quedamos. Sierra y Monasterio de Leire, Foz de Lumbier y Arbayún, Selva de Irati, el Roncal, Isaba, Linza con el Bosque de Gamueta, la Mesa de los Tres Reyes, el Petrechema, Valle de Echo, Aguas Tuertas, ibón de Estanés, Bisaurín, y Aísa, se entrecruzan en mil rincones y cientos de recuerdos allá en las cumbres de la Virgen de la Peña, sobre el municipio de Salvatierra de Escá.
* Por el Prepirineo del Valle Aragón... (Enlaces...)

Recorrer estos espacios a veces ocupó semanas e incluso meses, a veces acompañado, y muchas veces en solitario, que es cuando uno de verdad siente la montaña y la respira intensamente; es cuando la oyes sin ruídos de fondo, reflexionando a cada paso y a cada brisa que te acaricia la cara; disfrutando lejos de la otra vida que se quedó a la espera, abajo, allá en el llano. Noches intensas de escucha, para reconocer aquellos sonidos entre el bosque y la alta montaña, arropados en el interior de un improvisado vivac.
* Desde el embalse de Yesa, al Valle de Hecho... (Enlaces...)

Pasar a Canfranc, pasear por la Catedral de Jaca, ascender a Peña Oroel, conocer los Mallos de Riglos y recorrer el Embalse y en Monasterio de la Peña llegando desde el tren Canfranero, nos aportó grandes y duraderas amistades.
* Un balcón sobre el Monte Oroel (Jaca) (Enlace...)
* El Prepirineo de Riglos... (Enlaces...)

Volver a Sabiñanigo para perdernos entre semanas de bibliotecas, para conducir hasta el Valle de Tena, con la subida al refugio de Respomuso desde Sallent de Gallego, y partiendo del Embalse de la Sarra en Aguas Limpias. Pasando en los días siguientes al lago de Artouse en Francia -con un trenecillo que circula a 2.000 metros de altitud; es toda una odisea para los más sensibles y atrevidos.
* Desde el embalse de Yesa, al Valle de Hecho... (Enlaces...)

Lagos de montaña que albergan unas aguas inmaculadas, a menudo violadas por la fiebre hidraúlica de las empresas eléctricas, desbocada por la construcción de embalses y trasvases que saquearon el Pirineo desde ya el año 1900, a costa de negocios oscuros traficando con la electricidad producida en la vertiente española y vendiéndola sin escrúpulos ni remordimientos a Francia. Décadas de engaños por parte de las eléctricas que inundaron más de 400 pueblos del Pirineo, que esconden dramas e historias que siempre se nos ocultaron a los demás españoles. El agua tiene un precio... un alto precio para las gentes que tuvieron que abandonar sus casas, y que perdieron de raíz su identidad. Gentes que se consumieron en el más absoluto silencio e impotencia, cuando la república, cuando la dictadura, y en democracias.
* Pueblos mutilados y arrojados de sus tierras... (Enlaces...)

José Miguel: si no conoces Ordesa, aún no conoces el Pirineo...
Conocer el Parque Nacional de Ordesa, fue una grata sensación por las dimensiones colosales que ha labrado el tiempo aquí.
Entrar por Bujaruelo y acceder a la impresionante geología del Valle de Ordesa y Monte Perdido al que se le añade el Valle de Pineta por muchas razones de similitud, es disfrutar al máximo los vientos virginales de este famoso macizo calcáreo, por su belleza, por la extensión del glaciar que descendía por este valle y por supuesto, por su colosal majestuosidad por la que se tocan muy de cerca estas cumbres de las que un amante montañero, siempre oyó hablar.
* Ordesa: lo que no te podías ni imaginar. (Huesca) (Enlaces...)

Dos años más pasaron en un plis-plas, pero que dieron mucho de sí, cuando te sumerges en amistades gratas de estos parajes que te abren sus almas, para compartir contigo sus más gratas intimidades vividas como guías de montaña especializados que conocen al dedillo esta parte del Pirineo. Amigos gratos con los que disfruté aprendiendo tomando apuntes, en muchas noches de tertulias, risas con un millón de anécdotas. Que después han quedado plasmadas con numerosas entrevistas y anotaciones.
* Desde el Valle de Pineta... (Enlaces...)
* Ascenso al Aneto (3.404 mts)

El Parque Natural del Cadí-Moixeró allá en Barcelona es otra relíquia natural que no te puedes perder. Con el Pedraforca presidiendo todos los valles, sobre las poblaciones desde Saldes hasta Bagà. Espacios donde los frondosos hayedos aún mantienen todo su esplendor con las casas de payeses, en cada rincón, en cada camino. Son los territorios del enorme carpintero Pito negro, y del raro Mochuelo boreal. Espacios tenebrosos donde las ermitas se convierten en tradición, acomodadas como refugios inolvidables para el montañero-andante, donde la ruta de "Cavalls al Vent" con sus 4 refugios bien preparados en las más altas cotas, te enloquecerán entre panorámicas hacia los cuatro puntos cardinales. Unos relieves difíciles, colgados y descolgados entre grandísimos peñascos blancos, pero frescos, límpios en sus estrechos profundos vallezuelos, con aguas salvajes que manan de fuentes ya conocidas. Cuna del montañismo catalán, que ha forjado grandes e importantes deportistas entre cimas y abismos, entre hielos y calores.
* Parc Natural del Cadí-Moixeró. (Enlaces...)
* La Vía del Nicolau, en El Berguedà catalán.

Lo que no consta ni en los libros de actas ni en las descripciones de los reportajes, son los meses de trabajo de relaciones telefónicas e intercambio de mails con alcaldes, con guardas, con refugios de montaña, con casas rurales y hoteles, con empresas patrocinadoras que nos financian y nos aportan sus ayudas. Tareas interminables de preparativos en las bibliotecas recopilando detalles de las costumbres y las tradiciones culturales de cada zona y de cada pueblo, y de encontrar las personas idóneas para entrevistar, que nos aporten su valiosa experiencia sobre el estado de las rutas y lugares a los que pretendemos llegar en cada época, para conocer el estado de la nieve o del hielo si lo hay, equipos aconsejados que se necesitarán, con la ropa adecuada, raquetas y crampones si serán necesarios en cada caso. Horas interminables antes de cada salida, buscando y pidiendo los mapas, y guías a las editoriales que nos respaldan. Haciendo listados del material, y de la comida que estimamos será de utilidad llevar en cada escapada. Revisión de la furgonera, para que no nos sorprendan problemas absurdos en los desplazamientos, en la carretera, con las bajas temperaturas que se nos meten en esas noches.

Al regreso en cada travesía, habremos de poner en orden todas las notas tomadas de esos intensos días de actividad donde te levantabas muy temprano, incluso antes de amanecer, y llegabas a los refugios casi al atardecer. Es una labor entretenida la de seleccionar cada fotografía entre docenas de ellas y dedicarnos a contar con esmero todo aquello que vivimos, retomando con pasión las sensaciones degustadas en cada situación. No es muy costoso cuando uno regresa a la comodidad, para reposadamente hacer el balance. Es una vida especial, intensamente lejos del sofá, lejos de las comodidades hogareñas demasiado reconfortantes, pero con momentos plenos, que se quedarán almacenados para siempre en los baules de los recuerdos más atesorados.

Seguiremos trabajando -mientras el cuerpo aguante por supuesto, escapando de la comodidad-, e impregnándonos del espíritu de aquellos primeros exploradores que llegaron a estas cumbres, con ánsias de redescubrir los abismos, las brujas y las hadas, que se esconden en cada pueblito, en cada lago, en cada bosque, en cada cumbre. Lo mejor, las valiosísimas amistades que hemos recogido a lo largo de toda esta aventura. La experiencia, solo termina de empezar...

¡Vénte con nosotros, sólo se disfruta a plenitud una vez!
De momento, nosotros llevamos algunos regalos de más... y el destino aún nos deja proseguir.
José Miguel Canet. Director en Ibérica 2000, en España.
En gratitud a Merche, que me mostró el Pirineo, desde el Valle del Aragón...

Insertado por: albertoflores (30/09/2002)
Fuente/Autor: Recopilaciones para Ibérica 2000.